Regresando de una ausencia inesperada

Pues dejamos de exhibir las tropelías, tranzas, mentiras, desparpajos,
indescencias, traiciones, gatopardismo, incoherencias y sonrisitas mustias  de la Wusana porque poco vale la pena darle la importancia que ella piensa que tiene.
Sin embargo ha regresado a su actividad de Anonimera o como la consideran los medios de Tehuacán y Puebla: “La Reina de los Anónimos” y eso no se lo permitiremos, la descubriremos y expondremos en donde más le duele…..los medios.
La Wusana ahora se hace llamar  Carlos Lara Mendoza, el alias, mote, apodo, sobrenombre de su más exfiel vasallo, Victor Rodríguez Lezama  y quien dejó de serlo porque , como es la costumbre de la Wusana, no le cumplió, lo traicionó y lo dejó abandonado, sin trabajo y sin su ayuda. Es más lo metió a la cárcel.
Ofendido Victor Rodríguez Lezama, “el poeta” Carlos Lara se alejó con la cola entre las piernas.
Pero la Wusana no contenta en su nueva etapa de Anonimera, está usando el seudónimo del poeta Carlos Lara  para firmar los anónimos que elabora con la ayuda de Congo una periodista exhiliada allá en la capital poblana para desprestigiarlo, para embarrarlo más, mucho más y recontra muchísimo mas.
A la Wusana no le gusta dejar a sus subordinados rebeldes ni con un pelo en la cabeza.
Y el poeta apabullado, humillado y siendo ya un exrecluso se ha refugiado en el trago, pero no solo, anda chupe que chupe con su pareja, el “Chicho”.
Ahora ella tendrá que cuidarse de la rabia alcoholizada del poeta, que tan pronto lea esta nota y se entere que está usando su seudonimo, se encabritará,  se engrandecerá con la ira del teporocho y con la información secreta que posee de la Wusana que aunado al renconr acumulado en los últimos meses  explotará descubriendo los más escondido de la  Wusana.
Este es la nueva dirección electrónica que está usando la Wusana para enviar sus anónimos, si puedes bombardearlo, te lo recomendamos.

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